Platos japomalagueños al centro de la mesa, sake hasta el borde y sin prisa: la cocina casera de Japón, con producto de Málaga.
Lugar para beber sentado.
Una izakaya es el corazón social de la noche japonesa: platos pequeños que van llegando a la mesa, sake que se sirve al otro, conversación sin reloj. Ese espíritu, el de las tapas contado en japonés, es el que trajimos al Centro Histórico de Málaga.
Aquí no hay sushi. Hay Japón.
Sake nace de los años que nuestro chef, Juan López Ramos, vivió inmerso en Japón: en sus mercados al amanecer, en sus barras de madera gastada, en esas tabernas de barrio donde la cocina no busca impresionar, sino acoger.
Aquí no hay atajos: producto respetado, técnica aprendida despacio y una sala pequeña a propósito, para cocinar de cerca, como se hace allí.

La tapa de bienvenida: lo primero que llega no es la bebida.
Es el otōshi, la tapa con la que la casa te recibe. En las tabernas de barrio de Japón la cocina no busca impresionar, sino acoger, y aquí empieza igual.
Sake servido en masu, la cajita de madera, hasta que desborda.
El sake llega en masu, la cajita de madera, y se sirve hasta que desborda: en Japón, así se dice que la casa no escatima. Y para la mesa, vinos de aquí y espumosos.
Pide varios y compártelos sin prisa.
カウンター
客席
夜
Una noche en Sake, para quien tú quieras. Dos formas de regalarla:
Pídela por WhatsApp y te la enviamos en tarjeta digital o en papel. Se canjea al reservar. Válida seis meses.